comparativa de técnicas de reconstrucción mamaria DIEP vs implantes a una paciente en consulta
Cirugía reparadora mamaria

Guía comparativa de técnicas de reconstrucción mamaria: ¿Cuál debo elegir?

Sabemos que recibir un diagnóstico de cáncer de mama es un proceso difícil y que la mastectomía supone un cambio físico y emocional importante. Por eso, en nuestra unidad entendemos la reconstrucción no como una simple cirugía estética, sino como una etapa fundamental para tu recuperación integral.

Nuestro objetivo es ayudarte a cerrar el ciclo de la enfermedad y que puedas volver a mirarte al espejo reconociéndote a ti misma. Queremos restaurar tu imagen corporal para que dejes atrás las secuelas visibles del tratamiento.

Es fundamental que sepas que la reconstrucción mamaria es un procedimiento seguro que no interfiere en el tratamiento oncológico ni en el control posterior de la enfermedad. De hecho, cada vez son más los oncólogos que recomiendan esta intervención por el inmenso beneficio psicológico que aporta a las pacientes, ayudándolas a retomar su vida con mayor confianza y normalidad.

Gracias a los avances en microcirugía, hoy podemos ofrecerte resultados mucho más naturales y fisiológicos que hace años, buscando siempre crear un nuevo pecho lo más parecido posible a tu mama natural en forma y textura.

Reconstrucción con tejido propio (DIEP): la opción preferente

Si buscas el resultado más definitivo y natural, la reconstrucción con tejido autólogo (tu propio tejido) es actualmente la técnica de referencia. Consiste en reconstruir la mama utilizando piel y grasa de tu propio cuerpo, habitualmente del abdomen, evitando el uso de implantes artificiales.

¿Por qué elegir la reconstrucción con tejido propio?

A diferencia de las prótesis, que pueden requerir recambios con el paso de los años, el tejido propio se integra perfectamente en tu organismo y es para toda la vida. Al utilizar tu propia piel y grasa, logramos restaurar el volumen y el contorno del pecho de una forma muy fiel, consiguiendo una caída, un movimiento y un tacto cálido y suave, muy similares a los de la mama sana. Además, al ser tejido vivo, el nuevo pecho evolucionará y envejecerá al mismo ritmo que el resto de tu cuerpo, manteniendo la simetría a largo plazo.

Expectativas reales sobre el resultado

En Dexeus apostamos por la honestidad total. Aunque conseguimos resultados visuales excelentes, es importante tener expectativas razonables: la mama reconstruida no recuperará la sensibilidad erógena ni las sensaciones completas de la mama original, ya que las conexiones nerviosas se ven afectadas durante la mastectomía. Sin embargo, para la inmensa mayoría de las mujeres, recuperar el volumen y la silueta supone un cambio radical en su calidad de vida y autoestima.

La evolución técnica: sin secuelas musculares

La técnica DIEP representa la evolución moderna de la reconstrucción. A diferencia de métodos antiguos que utilizaban el músculo del abdomen para reconstruir el pecho (lo que podía generar debilidad en la zona abdominal), con el DIEP somos capaces de trasplantar solo la piel y la grasa necesaria, preservando la integridad de tu pared abdominal. Esto te permite una recuperación funcional completa, manteniendo tu fuerza y reduciendo las molestias postoperatorias.

Reconstrucción con implantes y expansores

Es la técnica más empleada actualmente debido a su sencillez técnica y a que no requiere añadir cicatrices en otras zonas del cuerpo. Sin embargo, el proceso varía dependiendo de la calidad de tu piel y de si la reconstrucción es inmediata o diferida.

¿Cuándo es necesaria la expansión de la piel? 

Tras una mastectomía, a menudo se ha extirpado una cantidad de piel que hace imposible colocar el implante definitivo de inmediato. En estos casos, utilizamos una técnica en dos tiempos mediante un expansor tisular.

Un expansor es una prótesis temporal vacía, similar a un globo desinflado, que se coloca debajo de la piel y el músculo del pecho. Este dispositivo cuenta con un mecanismo de válvula que nos permite, una vez cicatrizada la herida, ir rellenándolo periódicamente con suero salino.

Miedo frecuente: ¿Duele el proceso de expansión?

Es una de las preguntas más habituales. El relleno se realiza en consulta de forma ambulatoria durante varias semanas hasta alcanzar el volumen deseado. No es un procedimiento doloroso, aunque sí es normal sentir una sensación de presión o tirantez en el pecho durante las 24-48 horas siguientes a cada sesión, ya que la piel se está distendiendo suavemente para «dar de sí» y crear el espacio necesario.

El segundo tiempo: La prótesis definitiva

Una vez que la piel se ha expandido lo suficiente, realizamos una segunda intervención (más sencilla) para retirar el expansor y sustituirlo por la prótesis mamaria definitiva. En algunos casos seleccionados, si la calidad de tu piel lo permite tras la mastectomía, podemos ahorrar este paso y colocar la prótesis directamente en la primera cirugía, evitando el uso del expansor.

Colgajo dorsal ancho: La alternativa segura

Cuando la piel del pecho ha sufrido daños (por ejemplo, tras radioterapia) o es insuficiente para cubrir un implante, y la paciente no es candidata a la técnica DIEP, recurrimos al colgajo del músculo dorsal ancho.

¿En qué consiste esta técnica?

Consiste en trasladar el músculo dorsal ancho (situado en la espalda) junto con una isla de piel y grasa hacia la zona del pecho a través de un túnel bajo la axila. Como este tejido suele aportar buena calidad de piel pero poco volumen, habitualmente es necesario colocar también un implante debajo del músculo para conseguir el tamaño deseado.

La cicatriz y la funcionalidad de la espalda

Sabemos que una gran preocupación es la cicatriz en la espalda. Esta cicatriz es horizontal y se planifica cuidadosamente para que, en la mayoría de los casos, quede escondida bajo la tira del sujetador.

En cuanto a las secuelas funcionales, el cuerpo dispone de otros músculos que compensan la función del dorsal ancho, por lo que su trasposición no produce secuelas funcionales importantes para las actividades de la vida diaria. Es una técnica muy segura y fiable que ofrece una excelente cobertura y protección para el implante.

Técnicas de Refinamiento: Grasa y Pezón

A menudo, la reconstrucción no termina con la creación del volumen principal. Para conseguir un resultado verdaderamente natural y simétrico, disponemos de técnicas de refinamiento que perfeccionan el tacto, la forma y el aspecto final de la mama.

Lipofilling: ¿Se puede reconstruir el pecho solo con grasa?

El injerto de grasa propia (Lipofilling o Lipostructura) se ha convertido en una herramienta fundamental en la cirugía reconstructiva moderna. La técnica consiste en extraer grasa de zonas donde sobra (como abdomen o caderas) mediante una liposucción suave, procesarla para purificarla e inyectarla cuidadosamente en la zona del pecho.

¿Para qué sirve realmente? Aunque existen sistemas (como BRAVA) para reconstruir una mama entera solo con grasa, habitualmente utilizamos el lipofilling como técnica complementaria para:

  • Suavizar contornos: Rellenar «hundimientos» o camuflar los bordes de un implante para que no se note bajo la piel.
  • Mejorar la calidad de la piel: Se ha demostrado que las células madre presentes en la grasa mejoran notablemente la piel dañada por radioterapia, haciéndola más elástica y saludable.
  • Corregir asimetrías: Igualar el volumen con el pecho sano.

Debes saber que parte de la grasa inyectada (alrededor del 30-40%) puede ser reabsorbida por el cuerpo, por lo que a veces es necesario realizar más de una sesión para alcanzar el volumen definitivo.

El cierre del ciclo: Reconstrucción de Areola y Pezón

La reconstrucción del complejo areola-pezón es el último paso del proceso y, para muchas mujeres, el más emocionante, ya que transforma un «montículo» de piel en un pecho real.

¿Cuándo se realiza? Generalmente esperamos unos 3 o 4 meses después de la cirugía principal. Es necesario que el volumen de la nueva mama sea estable y definitivo para poder ubicar el pezón en la posición exacta de simetría respecto al lado sano.

¿Cómo se hace? Es una intervención sencilla que suele realizarse con anestesia local y no requiere ingreso:

  1. El pezón: Se reconstruye utilizando la propia piel de la mama reconstruida (mediante unos pequeños pliegues o «colgajos locales») para darle proyección y forma.
  2. La areola: Una vez cicatrizado el pezón, recreamos el color y la textura de la areola. Hoy en día utilizamos técnicas de micropigmentación o tatuaje 3D que logran un realismo impresionante, imitando el tono y los detalles de tu areola natural.

Este pequeño detalle supone el punto final a la reconstrucción, devolviendo al pecho su identidad completa.