El clítoris es fundamental en el desarrollo del orgasmo femenino. Su alteración tiene consecuencias estéticas y funcionales en las pacientes, pudiendo afectar su autoestima, las relaciones sexuales y de pareja.

 


 

La reducción del clítoris, también conocida como clitoroplastia, es una intervención que tiene como objetivo corregir el tamaño del clítoris. Este es fundamental en el desarrollo del orgasmo femenino. Su alteración tiene consecuencias estéticas y funcionales en las pacientes, pudiendo afectar su autoestima, las relaciones sexuales y de pareja. 

Esta cirugía se lleva a cabo para cambiar el aspecto del clítoris y hacer que las personas se sientan más seguras con su cuerpo, permitiendo mejorar su funcionalidad. Las alteraciones del clítoris pueden ser:

  • Hipertrofia de clítoris: ocurre cuando el clítoris es de tamaño grande. En la mayoría de casos, es de nacimiento, aunque puede desarrollarse con la edad, y está muy relacionado con la exposición a hormonas masculinas.
  • Exceso de capuchón del clítoris: es el exceso de piel que recubre el clítoris. Habitualmente, el capuchón recubre el clítoris en su totalidad y se retrae durante la excitación sexual. El exceso de capuchón tiene consecuencias estéticas para la paciente, y también funcionales, disminuyendo la satisfacción en las relaciones sexuales. Aunque puede ser desde el nacimiento, el parto o la edad son las causas principales.
  • Presencia de un tumor o lesión: es otro de los factores que pueden condicionar el tamaño del clítoris, provocando molestias en el día a día de las mujeres.

Clitoroplastia: ¿cómo es la operación?

Antes de nada, el médico estudia la situación particular de cada paciente. Para ello, evaluará la zona a tratar y realizará las pruebas preoperatorias correspondientes. Además, se le informará a la mujer de todo el procedimiento, así como de los posibles efectos adversos.

La intervención se realiza en un quirófano ambulatorio del Hospital Universitario Quirón Dexeus y, por lo general, dura menos de una hora. Muchas veces se trata de una cirugía combinada con otras operaciones íntimas, por ello se puede realizar con anestesia general o con sedación, y normalmente no necesita ingreso hospitalario.

En el caso de la reducción de clítoris, se realiza una clitoroplastia, habitualmente con clitoropexia, con lo que se consigue reducir el tamaño hasta la normalidad y colocarlo en la posición adecuada. En la reducción del capuchón del clítoris, se realiza una hoodoplastia, que consiste en retirar el exceso de piel del capuchón con resultados estéticos y funcionales óptimos.

Es posible que las alteraciones en el clítoris aparezcan conjuntamente con otras en los labios genitales menores, por lo que se suelen realizar ambas correcciones en la misma operación.

Reducción del clítoris postoperatorio

Es importante descansar las primeras 48 horas tras la intervención, que es cuando la paciente estará más molesta y cansada, pero después puede recuperar su vida normal con ayuda de los antiinflamatorios y analgésicos indicados por el médico. Los primeros días se prescriben medicamentos para aliviar el dolor y antibióticos para disminuir el riesgo de infección.

Es normal sentir hinchazón y tirantez en la zona tras la cirugía. No obstante, estos síntomas irán desapareciendo progresivamente conforme avancen los días. Por ello, es recomendable seguir las siguientes indicaciones:

  • Evitar los ejercicios fuertes por lo menos durante 3 semanas.
  • Evitar cualquier tipo de actividad sexual como mínimo durante el primer mes.
  • Usar prendas holgadas, así como ropa interior de algodón y salvaslip para proteger la zona.
  • Mantener limpia el área genital.
  • No usar tampones durante un tiempo o hasta que lo recomiende el medico.

La mayoría de las pacientes vuelven a trabajar en dos a cuatro días después de la cirugía con restricciones en las actividades. Es importante acudir a las revisiones, con tal de tener un seguimiento y garantizar una recuperación correcta.

¿A quién va dirigida esta intervención?

La reducción del clítoris se dirige a todas aquellas mujeres que presentan alguna de las alteraciones descritas más arriba y sienten molestias físicas e incomodidad por el tamaño de su clítoris. También pueden someterse a ella quienes se sientan inseguras manteniendo relaciones sexuales y noten una pérdida generalizada de placer, por lo que quieren corregir el aspecto de su clítoris para aumentar el orgasmo femenino.

En todos estos casos, tras llevar a cabo la operación, las mujeres se sentirán más seguras y cómodas con su cuerpo, mejorando considerablemente su calidad de vida. No obstante, es imprescindible contactar previamente con un cirujano especialista, con tal de tener un diagnóstico individualizado y ofrecer la mejor solución en cada caso para asegurar unos resultados óptimos.

 

Preguntas más frecuentes sobre la reducción de clítoris

  • ¿A partir de qué edad puedo someterme a esta cirugía?

    La reducción del clítoris es una intervención que puede ser llevada a cabo a partir de los 18 años. No obstante, la paciente deberá ser evaluada por un médico para estudiar su situación personal.

  • ¿La clitoroplastia causa disminución en la sensibilidad?

    Para la gran mayoría de las mujeres, no existe pérdida de sensación agradable en las relaciones después de la operación. Esta se realiza manteniendo los nervios y la sensibilidad del clítoris.

  • ¿Qué riesgos tiene la cirugía?

    Como toda intervención, esta implica una serie de riesgos que son explicados durante la primera consulta. En general, no suelen producirse, pero en algunos casos la zona puede sufrir sangrado, infección, que no cicatrice bien o que la paciente no se sienta satisfecha con el resultado. Por eso, es de vital importancia tomar una decisión bien informada antes de llevar a cabo esta cirugía y conocer los posibles efectos secundarios.

  • ¿La clitoroplastia es para siempre?

    Sí, los resultados de la operación son permanentes y las mujeres podrán volver a la rutina con normalidad.

  • ¿Después de la intervención me dolerá orinar?

    No, porque con esta cirugía no se manipula la uretra. De todos modos, es importante lavar la zona para evitar el riesgo de infección.

 

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