La mama y la axila son las dos zonas involucradas en el tratamiento quirúrgico de cáncer de mama. Para evaluar el estadio de la enfermedad es necesaria una biopsia selectiva del ganglio centinela. Si el resultado es positivo, la indicación es realizar un vaciamiento axilar.

Tras este procedimiento, la tasa de linfedema es de un 30%. Existen varios factores relacionados con la aparición y desarrollo de esta enfermedad, como la obesidad. Sin embargo, la progresión difiere entre pacientes dado las diferencias anatómicas y funcionales de su sistema; así como de la agresividad del procedimiento de vaciamiento axilar y la radioterapia axilar.

Hoy en día se aplican técnicas de cirugía de linfedema, tanto microcirugía como supramicrocirugía, en tratamientos preventivos o curativos en las pacientes. Estos permiten enlentecer la progresión de la enfermedad, y mejorar la calidad de vida y funcionalidad de las pacientes.

En las pacientes que se someten a un vaciamiento axilar, el paso principal es el estudio de su sistema linfático. Esta evaluación nos permitirá, por una parte, descartar la existencia de un linfedema subclínico y, por otra, realizar un estadiaje del mismo en el caso de que haya aparecido. El estudio del sistema linfático se debería realizar en un periodo de los primeros 2 años tras el procedimiento de vaciamiento axilar. Esto permitirá un manejo precoz y evitará una rápida progresión en casos de linfedema agresivo.

Disponemos de técnicas de imagen como la linfangiografía con verde de indocianina (L-ICG) y la linfo-resonancia magnética (L-RMN). Se trata de procedimientos no invasivos que utilizan contrastes y nos permiten observar el estado de los canales linfáticos. Además, son de ayuda para valorar si la paciente puede beneficiarse de un tratamiento quirúrgico o no.

Dentro de las opciones quirúrgicas, actualmente disponemos de tres:

  1. Anastomosis linfático-venosas
  2. Transferencia de ganglios linfáticos inguinales a la región axilar.
  3. Liposucción linfática selectiva de la extremidad afecta.

 

La indicación de una cirugía u otra va a depender del estadio de la enfermedad y de la presencia de canales linfáticos tributarios de derivar a venas. En casos de linfedema subclínico o linfedema inicial, la anastomosis linfático-venosa constituye una herramienta quirúrgica importante, y que podría beneficiar a la mayoría de las pacientes en etapas iniciales de la enfermedad.

Las pacientes con mucho tiempo de evolución del linfedema, que no presenten canales linfáticos, pueden beneficiarse de las otras opciones quirúrgicas.

Una adecuada valoración por un equipo de cirugía plástica especializado en linfedema y en técnicas de supramicrocirugía es mandatorio. Actualmente, en nuestro centro Hospital Universitari Dexeus disponemos de todo el equipo médico y tecnológico para ofrecer un diagnóstico y tratamiento a las pacientes con linfedema asociado a cáncer de mama.